Espero que a estas alturas no esperes que las cosas sigan igual. El tiempo pasa, los dolores dejan de ser dolores. Así como también dejas de ser la niña frágil que sufría por todo y pasas a ser quien domina las situaciones. Y así es: “El dolor deja de ser dolor cuando lo decides” .
Me habría gustado poder aconsejarle que se lo dijera, que tuviera el valor para mirarle a la cara y soltarle eso. Pero no lo he hecho. Simplemente porque al ponerme en su situación comprendo que yo tampoco habría sido capaz.
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