martes, 18 de enero de 2011
La cabeza me pide un respiro , el corazón vacaciones.
Me fui para echarte de menos, me fui para volver de nuevo, me fui para estar solo. Mientras... ¿dónde estabas cuando te llamaba? ¿dónde estabas cuando mi voz se hacía tan pequeña que no salía y se ahogaba en una habitación o dentro de mí? ¿dónde estabas cuando te escuchaba palabras que no creías ni tú? Entre tanta mierda, dime, ¿dónde estabas tú?
domingo, 16 de enero de 2011
Por un momento , no me importó
Mirando atrás a lo que dije hace tantos años, a todas las esperanzas y sueños que tenía, he llegado a la conclusión de que lo más importante es no amargarse ante las decepciones de la vida. Aprender a dejar ir el pasado. Y reconocer que todos los días no serán soleados, y que cuando te encuentres perdido en la oscuridad y la desesperación recuerdes que sólo en la oscuridad de la noche puedes ver las estrellas. Y esas estrellas te llevarán de vuelta a casa. Así que no estés asustado de cometer errores, o de tambalearte y caer, porque la mayor parte del tiempo las mejores recompensas vienen de hacer las cosas que más temes. Puede que consigas todo lo que deseas. Puede que consigas más de lo que nunca has imaginado. Quién sabe a dónde te llevará la vida. El camino es largo, y al final, el viaje es el destino.
Todo lo que encargo al azar tiene que ver con encontrarte..
Elegí quererte y todas las consecuencias que ello conllevaba, elegí que tu fueses la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que me comieras a besos, elegí también tu voz al otro lado del teléfono. Elegí llorar por ti de vez en cuando, elegí creerme tus verdades y creerme a medias tus mentiras. Elegí que no quería otros abrazos, ni otras manos deambulando por mi pelo. Elegí nuestro mes del año y nuestro día del mes, elegí que tú fueras mi locura y mi cordura. Elegí las idas y venidas, las despedidas, elegí la impotencia y la incertidumbre. Elegí el miedo a fallar y los impulsos, elegí las miradas, elegí temblar, elegí hacerme adicta a ti, a tus manías y a tu manera de hacer las cosas. Elegí conservar intacto cada momento, y dejar huella. Elegí no callarme nada, elegí dártelo todo, elegí hablar de nosotros cuando hablaba de mí, elegí ser fuerte y luchar por un solo motivo, elegí darte todas mis oportunidades, elegí que tú fueses mi vida, para siempre. Elegí no poner límites.
El dolor deja de ser dolor cuando lo decides.
Espero que a estas alturas no esperes que las cosas sigan igual. El tiempo pasa, los dolores dejan de ser dolores. Así como también dejas de ser la niña frágil que sufría por todo y pasas a ser quien domina las situaciones. Y así es: “El dolor deja de ser dolor cuando lo decides” .
Me habría gustado poder aconsejarle que se lo dijera, que tuviera el valor para mirarle a la cara y soltarle eso. Pero no lo he hecho. Simplemente porque al ponerme en su situación comprendo que yo tampoco habría sido capaz.
Ahora es tu momento.
Es tu momento, momento de que despiertes y veas que te encuentras en el mundo real. Es un mundo en el que vas a caerte y vas a levantarte. A veces costará, pero no tiene por qué ser imposible. Van a pisotearte, e incluso a veces te sorprenderás pisoteando tú si eliges un mal camino. Vas a reír, vas a llorar. Vas a perderte miles de cosas, cosas de las que a veces te alegrarás haberte perdido y otras puede que te hagan llorar.
No es nada justo, tampoco bonito ni apetecible. Pero es tu historia: la que elegiste vivir, redactar y corregir, por lo tanto: Tú eliges el final.
No es nada justo, tampoco bonito ni apetecible. Pero es tu historia: la que elegiste vivir, redactar y corregir, por lo tanto: Tú eliges el final.
¿Y ahora .. que?
Parece mentira: tu vida es totalmente normal, sin ningún sobresalto y, de repente, aparece él. Todavía no sabes si llegó en el mejor momento. Lo ves y tan sólo eso te basta para desajustarte tus planes. Nunca habías pensado que en una sola persona pudieras encontrar todo lo que esa tiene, él es… Sencillamente ¡perfecto! Tiene algo especial, algo que hace que para ti sea superior a todos los demás, algo que le hace brillar de forma diferente… De cualquier manera, si esa persona pasara por tu vida solo un instante, si no se quedara en ella de forma permanente; podrías olvidarlo, todo podría volver a la normalidad… Pero, ¿cómo se puede vivir igual que antes si esa persona se ha convertido en alguien tan importante? Quizá lo mejor sería olvidarse de él. Pero no puedes. Sientes que te hace falta saber de él, hablar con esa persona, necesitas que se acuerde de ti y que no te olvide nunca… Eso es imposible. Lo mejor sería evitar todo esto, darse cuenta de que esa persona se puede convertir en alguien esencial y evitarlo… Después de todo ahora solo te queda luchar por su amistad, ya que nunca llegarás a nada más, y eso siempre lo tendrás.
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